Órgano Oficial de la Red Argentina de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios y de

       la Red Iberoamericana e Internacional de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales


                     

Consejo directivo
Cristina Falcón 
Mercedes Falcón

 

Índice
(Notas Seleccionadas«)


EDITORIAL

 

PRESENCIAS «

Compañeros entrañables

 

EDAD MEDIA«

La muerte viene dançando

 

NUESTROS RITUALES«
Vida y muerte del Carnaval

 

ENTREVISTA «
La Muerte no existe

dice la abuela Margarita

 

PATRIMONIO «

Guatemala, barriletes en el Cementerio


LOS ESCRITORES Y LA MUERTE «

Sólo la muerte de Pablo Neruda

 

VIDA NATURAL«

Duelo en casa, se nos murió la mascota

 

LA RED «

Noticias de la Red de Cementerios Patrimoniales

 

LINKS RECOMENDADOS«
Lugares de interés en

la web

 

  

EDITORIAL  

Un nuevo número asoma en el esplendor de este verano. Se presenta desde las sombras con la Dança general de la muerte. Ésta nos conduce por los caminos del invierno, recordándonos que el sol, el calor y la vida incluyen la oscuridad, el frío y la muerte.

El ser humano se inquietó siempre por la muerte y, en su afán de comprenderla, buscó diferentes respuestas, desde la tremenda imagen de castigo que le atribuía la Iglesia de la Edad Media, hasta los alegres rituales con que la han celebrado y aún hoy la celebran otros pueblos.

Recorriendo América descubrimos manifestaciones originales y muchas veces sorprendentes, entre las cuales elegimos algunas que les presentamos en esta publicación. En el noroeste argentino, el ciclo vida-muerte está expresado en la fiesta del Carnaval. En Guatemala, los vivos remontan sus barriletes para comunicarse con los muertos. En México, la abuela Margarita asegura que la muerte no existe. Pablo Neruda, poeta chileno, la pinta vestida de almirante, conduciendo ataúdes por el río de los muertos.

Como en una sinfonía, en otras secciones encontrarán variaciones sobre el mismo tema. La página de la Red incluye, como siempre, noticias internacionales y nacionales que les brindarán un panorama de la vitalidad creciente en el trabajo sobre los cementerios.

El duelo es un tema arduo y delicado que nos afecta en la vida cotidiana. Cuando se muere nuestro animalito doméstico sufrimos su ausencia y necesitamos un ritual para despedirlo. A través de la nota de la sección Vida natural, intentamos ofrecer un poco de consuelo a aquellos que han perdido su mascota.

Estos temas nos han apasionado. Y como es verano, época de cosecha, esperamos que el intercambio con ustedes, nos permita multiplicar la recolección de frutos. Ojalá que así sea. Nos gustaría recibir sus comentarios para continuar nuestro permanente diálogo.

 

Un cálido abrazo

Las editoras

  

 

   

   

     

 

   

 


 

comPAÑEROS ENTRAÑABLES

                                                                       En memoria de Nina Rizzo y Paul Armony

Viernes 24 de octubre de 2008

          La Dra. Antonia Rizzo, nuestra popular Nina, participaba como organizadora e investigadora de las IV Jornadas de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios que realizábamos en la Ciudad de La Plata. Ese día, ella estaba activa como siempre. A todos nos sorprendió que aquella mañana presentara su ponencia y que, durante el receso del mediodía, le hubiera llegado el momento de emprender su partida de este mundo. En plena tarea y rodeada de la gente que la quería, se despidió de esta vida. Nina, incansable trabajadora de la cultura, concretó numerosos rescates para la historia y el conocimiento de la gente de nuestro país y llevó sus investigaciones a innumerables Congresos y Jornadas, en diversos países de América Latina. Como maestra, supo inculcar su pasión por el conocimiento en sus alumnos y alumnas y en los equipos de investigación que ella apoyaba y respaldaba. Prueba de esto son los numerosos testimonios que recibimos, a raíz de su fallecimiento, de todos los países donde su paso dejó una honda huella. Nina fue velada en su querido Cementerio de La Plata e inhumada en El Salvador de su ciudad natal, Rosario.

         Mientras tanto, ese mismo viernes en Buenos Aires, el Ing. Paul Armony, fundador y presidente de la Asociación de Genealogía Judía de Argentina (AGJA) también pronunciaba su adiós, en el Hospital de Clínicas, donde estaba internado. Paul, destacado estudioso de la genealogía judía, recorrió aquellos caminos por los que llegaron miles de inmigrantes judíos cuando se asentaron en la Argentina y de ese modo fue abriendo la posibilidad a los descendientes para que re-encontraran sus raíces. Paul tenía, además de su pasión por la investigación genealógica, un profundo conocimiento sobre los cementerios y lugares de enterramiento de los fallecidos de fe y tradición judía en la Argentina. Junto con su esposa y compañera Eva Fried trabajaron sobre este tema, e hicieron un minucioso relevamiento que presentaron -puesto que los archivos originales fueron destruidos en el atentado a la AMIA- en nuestras Primeras Jornadas de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios, realizadas en la Recoleta, en el año 2004. Su particular simpatía y sentido del humor cautivaron a los participantes de aquel Encuentro. Paul Armony fue inhumado en el Cementerio de La Tablada, rodeado del afecto de su familia y sus amigos.

         Dos compañeros queridos mudaron sus vidas ese viernes, dejándonos una fecunda y rica herencia, su pasión por la vida y la investigación. Sus búsquedas, en las tierras memoriosas de los cementerios, dieron luz a cientos de historias que definen los rasgos más notables de nuestras identidades. Dos compañeros investigadores, siempre dispuestos a la aventura del conocimiento y a compartir con sus amigos los hallazgos. No los vamos a extrañar, los vamos a entrañar. Los dos seguirán guiando nuestros pasos en esta tarea común que nos ha concedido la dicha de haberlos conocido, la recuperación del patrimonio de nuestros cementerios.

 

 

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LA MUERTE VIENE DANÇANDO

                                                      

                                                                                                por Mercedes Falcón

 

 

         Esta Dança la tengo reservada para vos, le dice la Muerte al elegido. No me importa ni tu belleza ni tu fealdad, tampoco tu edad ni tu jerarquía me conciernen, ni lo que hayas hecho a lo largo de tus contados días en el mundo. Para mí, todos los seres humanos son iguales; todos caerán en mis brazos. Y éstos son el momento y el lugar exactos, destinados a nuestro encuentro; dancemos.       

 

Aqui comiença la dança general, en la qual tracta como la Muerte avisa a todas las criaturas que paren mientes en la breviedad de su vida e que della mayor cabdal non sea fecho que ella meresce. E asimesmo les dize e requiere que vean e oyan bien lo que los sabios predicadores les dizen e amonestan de cada dia, dandoles bueno e sano consejo que pugnien en fazer buenas obras porque hayan complido perdon de sus pecados. E luego siguiente mostrando por espiriencia lo que dize, llama e requiere a todos los estados del mundo que vengan de su buen grado o contra su voluntad.

(Dança General de la Muerte)[1]

         Así la Muerte, en la Baja Edad Media, va llamando a bailar a diversos personajes: el Papa, el Labrador, el Emperador, la Reina, el Obispo, la Abadesa, el Sacristán, etc., recordándoles que los goces mundanos tienen su fin y que todos han de morir cuando les llegue el momento:  

Pues non hay tan fuerte nin rezio gigante

que deste mi arco se pueda anparar,

conviene que mueras quando lo tirar

con esta mi frecha cruel traspasante.

[2] 

           Todo cambia, nada permanece

         El paso de la Edad Media al Renacimiento, como todo cambio, es la consecuencia de una profunda crisis económica, social y cultural en toda Europa, caracterizada por las guerras, epidemias y la decadencia de la monarquía. La Peste Negra que asoló a todo el mundo occidental y a una parte de África y Asia, diezmó en España, en sólo dos años (1348-1349) un tercio  de su población.

         El poder de la Iglesia Católica de la época se manifestaba en las majestuosas catedrales góticas de las ciudades medievales y en las rutas de peregrinación, como el Camino de Santiago en España. Pero, aquellos tiempos de crisis afectaron también a La Iglesia. El Gran Cisma de Occidente dividió a la cristiandad que, durante treinta y nueve años, no supo quién era el representante de Cristo en la tierra. Entre 1378 y 1409 hubo primero dos Papas: el de Roma y el de Aviñón; después, tres: el de Roma, el de Aviñón, y el de Pisa.

         Sin embargo, el descrédito del poder papal no disminuyó el poder de las Iglesias nacionales sino que lo reforzó. El fervor religioso asociado al temor por la Muerte dio nacimiento a un nuevo género llamado Danzas de la Muerte, composiciones anónimas que surgen en el siglo XV y de las cuales se conocen tres versiones: en francés, en alemán y en castellano.

            Algunos investigadores sostienen que habría un texto original, en latín, del cual provendrían estas versiones y que éstas se dramatizaban en sus correspondientes templos para ser, más tarde, representadas por el pueblo que las hizo propias, en procesiones alegóricas. Lo cierto es que además de su función religiosa: recordar que los placeres terrenales son efímeros y perecederos, había en ellas una intención satírica: en el momento de la Muerte, ésta iguala a todos los seres humanos, más allá de la posición social o del poder que tenga el elegido. Todos danzarán por igual la danza tan temida y nadie podrá rechazar el convite a esta Danza, cuando La Muerte le indique que su tiempo sobre la tierra ha terminado.

            La Danza Macabra en textos e imágenes 

La Dance Macabre

 Guy Marchant, 1486. Paris

 

           Esta denominación, Danse Macabre, aparece en Francia, en 1376, en el poema Respit de la Mort, cuyo autor es el procurador Jean Le Fèvre. Se dice que el adjetivo tiene origen árabe: maqâbir que significa cementerio y que está relacionado con la creencia difundida en Europa de que los muertos, durante la noche, salen de sus tumbas en los cementerios y realizan danzas. Otros investigadores dicen que el término proviene del hebreo meqaber que significa enterrador o sepulturero, según consta en el Antiguo Testamento.

         En España, el texto más reconocido es denominado Dança general, según el incipit del manuscrito del Escorial b.IV.21, al que los primeros editores le agregaron la explicación: de la muerte.

            En forma paralela a los textos, surgen versiones plásticas de la Danza, sucesiones de imágenes que tienen como protagonista a la Muerte que va sacando a bailar a los vivos de diferentes clases sociales, con un particular diálogo estético con cada uno de ellos. Las técnicas elegidas por los artistas medievales son variadas: hay dibujos, pinturas y grabados realizados sobre diferentes materiales: pergaminos, papel, tela, cuero, madera; veces aparecen ilustrando un libro, otras en bajorrelieves de cementerios, templos y monumentos, o tallados sobre objetos tales como la vaina de un cuchillo o el dorso de una campana.

            Las imágenes seleccionadas para esta nota son las xilografías del artista alemán Hans Holbein El Joven (Augsburgo, 1497 - Londres, 1543), publicadas en Nueva York, en 1971, con el título: The dance of Death, por Dover Publications.

 

 

El cementerio - Hans Holbein El Joven

           

            La Muerte y sus interlocutores

         El texto castellano está constituido por un prólogo en prosa. Continúa en verso, con el sermón de un predicador que exhorta a los pecadores a la penitencia.

Luego la Muerte convoca a sus invitados, uno a uno, en orden jerárquico, tal como corresponde a la época. Los personajes son treinta y tres, y van desde el papa y el emperador, hasta el labrador.

         Cada uno de los personajes interviene con dos coplas en las que se queja y demuestra su apego por las cosas mundanas y su rechazo a abandonar la vida. La Muerte le responde y denuncia los pecados por él cometidos, en forma terminante y severa. La Muerte así retrata, critica y castiga a la sociedad de la Edad Media, a través de los representantes de los diferentes estamentos.  

 

 

El Abad y  la Abadesa - Hans Holbein El Joven

 

EL ABAD:

Maguer provechoso so a los relijiosos,
de tal dança, amigos, yo no me contento.
En mi celda havia manjares sabrosos,
de ir non curava comer a convento.
Dar me hedes signado como non consiento
de andar en ella, ca he grand recelo,
e si tengo tiempo, provoco e apelo:
mas non puede ser que ya desatiento.


LA MUERTE:

Don abad bendito, folgado, vicioso,
que poco curastes de vestir celicio.
Abrazadme agora, seredes mi esposo,
pues que deseastes plazeres e vicio.
Ca yo so bien presta a vuestro servicio,
haved me por vuestra, quitad de vos saña,
que mucho me place con vuestra compaña.

 

 

 

El Rey y la Reina - Hans Holbein El Joven

 

EL REY:

¡Valia, valia, los mis cavalleros,
yo non querria ir a tan baja dança!
¡Llegar vos con los ballesteros,
amparadme todos por fuerça de lança!
¿Mas que es aquesto que veo en balança?
Acortarse mi vida e perder los sentidos,
el cor se me quexa con grandes gemidos.
Adios, mis vasallos que muerte me tranza.

 

LA MUERTE:

¡Rey fuerte, tirano, que siempre robastes
todo vuestro reyno o fenchistes el arca!
De fazer justicia muy poco curastes
segunt es notorio por vuestra comarca.
Venit para mi, que yo so monarca,
que prendere a vos e a otro mas alto,
llegad a la dança cortes en un salto.

 

         Es interesante señalar que en la Dança general, salvo las dos esposas de la Muerte que están presentes sólo como observadoras, no intervienen personajes femeninos. Mientras que la obra de Hans Holbein, como se ve en las xilografías,  muestra a cada personaje típico con su pareja correspondiente.

         La Muerte dialoga también con los protagonistas de diversos oficios y juzga si sus ganancias han sido bien habidas: el usurero perderá todas sus riquezas y el mismo camino seguirán el contador y el recaudador.

 

EL USURERO:

Non quiero tu dança nin tu canto negro,
mas quiero prestando doblar mi moneda(…)

 

LA MUERTE:

Traidor usurario de mala concencia,
agora veredes lo que fazer suelo:
en fuego infernal sin mas detenencia
porne vuestra alma cubierta de duelo.
Alla estaredes, do esta vuestro abuelo,
que quiso usar segunt vos usastes:
por poca ganancia mal siglo ganastes.
 

El labrador no podrá cosechar los frutos de su trabajo y el escudero tendrá que abandonar sus amores. Así se despide:

EL ESCUDERO:

Dueñas e donzelllas, haved de mi duelo,
fazen me por fuerça dexar los amores,
echo me la Muerte su sotil anzuelo,
fazen me dançar dança de dolores.

 

Una vez terminado el desfile de personajes, en la última copla, se dirige a todos los que faltan y les ordena:

 

LA MUERTE A LOS QUE NON NOMBRÓ:

A todos los que aqui non he nombrado
de qualquier ley e estado o condicion,
les mando que vengan muy toste priado
a entrar en mi dança sin escusacion.

Non rescibire jamas exebcion
nin otro libelo nin declinatoria:
los que bien fizieron habran siempre gloria,
los que lo contrario, habran dapnacion.

 

         Los dos versos finales constituyen una exhortación, a todos los seres humanos, a llevar una vida responsable y piadosa, ya que de ella dependerá la salvación o el castigo eternos.  

         Podemos imaginar que la advertencia realizada a los poderosos, así como el tono sarcástico e irrespetuoso con que los trata en los diálogos, servirían de consuelo a los pobres, al sentir que frente al momento final no hay privilegios ni jerarquías que valgan.

         La Muerte medieval concibe la existencia humana como un medio de obtener la salvación y despliega con su danza su lección más despiadada y su magnífico triunfo.


 

[1] Dança General de la Muerte. Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Madrid: ms. B-IV-21 (olim iv-N-28 y iv-B-24).

[2] Ibid.

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VIDA Y MUERTE DEL CARNAVAL

                                                                                                       por Cristina Falcón

Los pueblos originarios del noroeste argentino, desde tiempos inmemoriales, celebraban con alegría la época de la cosecha. El sol fecunda y la Pachamama germina, afirmaban nuestros antepasados andinos y al final del ciclo agrícola realizaban un ritual para recibir los frutos de esa fecundación.  

Plantación de pimientos

 

Pujllay, el diablito del carnaval, renace cada año y anuncia el período de recolección de la cosecha, su figura parece estar ligada a esa costumbre milenaria.Por otra parte, los españoles cuando llegaron a América incorporaron costumbres que traían de su viejo continente. En ese entonces, el carnaval era para el cristianismo una fiesta pagana que realizaban los fieles, antes de la Cuaresma.  Con el jolgorio del carnaval buscaban compensar los cuarenta días de ayuno y abstinencia que les exigía su religión. De este modo se preparaban para resistir el tiempo litúrgico de penitencia y recogimiento congruente con la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesús.

Las dos celebraciones, coincidentes por calendario, se fueron fusionando en una sola. La participación en el singular ritual del carnaval norteño nos revela algunos aspectos de la cosmovisión de los pueblos originarios que sobrevivieron a la dominación española.

 

Primer momento: jueves de compadres

Los hombres se reúnen quince días antes del Carnaval, el jueves de compadres, y entonan las primeras coplas:

Ya me voy para el Calete

tengo mucho que atender

tengo una  tina sin agua

y un clavel por florecer.

 La primera imagen que surge, cuando nombramos a los compadres, es la instituida por el cristianismo en la ceremonia del bautismo. En ella los padrinos establecen con los padres del niño o niña el compromiso de enseñarle a su ahijado/a, los principios religiosos. Esta figura posiblemente se originó en ese sacramento, pero los antiguos pobladores de la región modificaron su contenido, dándole un sentido que conservan en la actualidad. Ellos nombran padrinos de sus hijos a las personas de mayor confianza. El padrino pasa de ese modo a ser compadre de los padres del niño o de la niña. El compadrazgo es una relación entre personas que se aprecian. El compadre puede intervenir en los pleitos de familia, se le puede decir:

-         Compadre quiero que me prestes platita…

-         Coquiemos hoy que es jueves de compadres.

La relación no siempre es fruto de una ceremonia, muchas veces se establece el vínculo con aquellas personas del entorno que de tan cercanas pasan a ser familiares. En esa relación los compadres abren su corazón y dejan salir ese sentimiento de reciprocidad y solidaridad que posee el alma del hombre y la mujer andinos.

Los andinos concebían indivisible la unidad social; ésta no terminaba con la muerte. Por eso, cada año, los compadres renuevan su compromiso de respetarse en esta  vida y en la otra. La muerte no interrumpe el compromiso, el compadrazgo va más allá de esta vida. El encuentro entre compadres es alegre y afectivo.

 

Segundo momento: jueves de comadres

A la semana siguiente, el jueves de comadres, se homenajea a las mujeres. La tradición oral rescata el rol de las mujeres que depositaban su confianza en amigas, vecinas y compañeras que las secundaban en las tareas de crianza y protección de los hijos.

 

          

 

Las comadres, en la fiesta, comparten comidas y bebidas: quesillos de cabra, empanadas, chicha, aloja, vino. Son comadres protectoras, cumplen la función de nutrir a los miembros de la familia y bendicen la fecundidad de sus vientres. La imagen de estas mujeres se asemeja a la de la Pachamama.  

Las comadres se desean un buen carnaval e improvisan coplas alusivas a la fiesta:

 

Tres días de carnaval

    pa’mí son una zoncera,
       yo quisiera estar bailando
      toda una semana entera.

 

 

     

 

Las coplas se cantan acompañadas por cajas chayeras. Mientras con el ritmo de los parches, las madrecitas dirigen sus golpes a la tierra, con sus voces elevan el canto al viento. Algunos fragmentos que escribió Atahualpa Yupanqui nos cuentan los secretos de estas poéticas tonadas andinas:

 

…el Viento deja caer sobre la tierra, a través de la brecha abierta, la

hilacha de una melodía, el ay de una copla, la breve gracia de un silbido…

Y quedan sobre los pastos las "yapitas" caídas en su viaje…  Pero llega un

momento en que son halladas estas "yapitas" del alma de los pueblos…

Por eso hay que hacerse amigo, muy amigo del Viento. Hay que escucharlo.

Hay que entenderlo. Hay que amarlo. Y seguirlo. Y soñarlo. Aquel que sea

capaz de entender el lenguaje y el rumbo del Viento, de comprender su voz y

su destino, hallará siempre  el rumbo, alcanzará la copla, penetrará en el Canto.

 [1]

Los jueves de comadres, las mujeres expresan públicamente los sentimientos de respeto, aprecio, simpatía y amistad que las mantiene unidas.

 

El Topamiento

Ese mismo día se produce el topamiento. Los hombres bailan por un lado y las mujeres por otro, luego los varones amagan dos veces acercarse a las comadres y, al tercer choque, se funden todos en una danza.

Sonajeros, tambores y silbatos acompañan el festejo de hombres y mujeres que se echan almidón y papel picado, intercambian flores y ramitas de albahaca, reafirman sus relaciones de mutua lealtad. Este encuentro entre comadres y compadres continúa hasta el amanecer.

Cada lugar del noroeste le imprime a estas celebraciones sus propios colores, por ejemplo en la Rioja, el topamiento es llamado también coronación y es un encuentro entre compadres y comadres, bajo un arco de ramas adornado con cañas silvestres, hojas de palmeras, flores, cintas y serpentinas que han preparado previamente. Los participantes determinan la hora de iniciación del topamiento. Puntualmente salen las comadres y los compadres desde sus respectivas casas,  cada uno con su grupo de acompañantes y van caminando al compás de los tambores, así se dirigen al lugar de la cita. Cuando los grupos se ven a la distancia comienzan a cantar el tradicional Carnaval del Cura, y bailando a saltos se acercan hasta toparse debajo del arco. Allí se intercambian unas coronas que les acercan sus acompañantes y se las colocan en sus cabezas. Luego, en muchos lugares tienen preparada una figura de la guagua hecha con pan de arrope y frutas secas y la rocían con vino para bautizarla. Después la cuma y el cumpa, comadre y compadre, reparten esa guagua entre algunos asistentes, toman un vaso de aloja -cerveza fermentada de algarroba blanca- y se tiran harina unos/as a otros/as. La concurrencia canta, tira petardos y bombas de estruendo. La fiesta continúa hasta el amanecer con bailes, cantos y bebidas en abundancia; las coplas y las danzas se van apagando a medida que aumenta el cansancio.

 

                       

 

El desentierro del Pujllay: nace el Carnaval

Y llega el sábado, el momento de desenterrar al carnaval. Va a nacer la criatura, el Pujllay recuperará la vida.

Desde la cosmovisión andina, la vida late al ritmo de los ciclos. Vida y muerte, muerte y vida se suceden una y otra vez. Las plantas ofrecen sus frutos en los días de verano, languidecen en otoño y mueren con el frío del invierno, para renacer nuevamente en primavera. Cada amanecer renace el sol anunciando un nuevo día y muere al atardecer descubriendo la oscuridad de la noche. De este mismo modo se renuevan los ciclos en todos los organismos vivientes.

La ceremonia del desentierro comienza en el Mojón, el montículo de piedras donde el diablito fue enterrado el año anterior. Allí se ofrenda a la Pachamama con hojas de coca, comida, bebidas alcohólicas y se le pide que deje salir al Carnaval.

Sorpresivamente, los diablos mayores se acercan al mojón escondiendo al diablito y hacen un pozo, desde allí levantan al muñeco. Así Pujllay recobra la vida.

Para la sabiduría andina todo es vida y la tierra lleva en sus entrañas un sol rojo que fecunda a la Madre Tierra. Ese sol es tan rojo como el diablo carnavalero desenterrado.

 

 

Las comadres se acercan a rendir honores para que el diablito no haga el mal, durante estos días de fiesta, para que sólo haga travesuras y que el día de su entierro se vaya sin chistar.

 

Lanzamiento del Carnaval

Pujllay como buen diablito juega, bromea y se alegra con los demás participantes de la fiesta. Durante estos días de carnaval no habrá lugar para el sufrimiento. La picardía y la risa en los gestos y en los cantares se expanden por todas partes.

   

 

Muchos concurrentes llevan disfraces con llamativos colores, usan mascaritas con grandes ojos y un agujero en la boca, deforman sus voces para que no los reconozcan y los varones entonan coplas para seducir a las mujeres:

 

Cuando era chiquitito

me gustaba el quesito,

ahora que soy grandecito

quisiera darte un besito.

 

Hay, sito hay, sito,

una planta de maicito,

Yo le dicho a mi chinita

que me espere por hay sito.

 

Los disfraces representan a personajes como el pujllay y los diablos mayores, pero también a figuras del entorno como el policía, el cura borracho y el doctor que suele correr a los diablos con una enorme jeringa.

 

 

Burla, desenfreno y juegos florecen durante estos días de parranda. El ritual incluye representaciones de situaciones irónicas y también la invención de chanzas dirigidas a los que ocupan lugares de privilegio en las rutinas de la vida cotidiana.

 

El Entierro de Pujllay

Nueve días después del desentierro, el domingo de Carnaval termina la fiesta y comienza el duelo. Cesa la música y todos se ponen a llorar a lágrima suelta porque a Pujllay se le está acabando el tiempo de vida y lo tienen que llevar al mojón para enterrarlo. Se hacen nuevas ofrendas a la Pachamama para ahuyentar a los malos espíritus. Cavan un hoyo en la tierra para enterrar al diablito y le echan frutos en la tumba para que los duplique el próximo año.

 

 

Se entona el canto de despedida:

 

¡Ya se ha muerto el carnaval!

Ya lo llevan a enterrar

Echenlé poquita tierra

¡Que se vuelva a levantar!

 

El sol ha penetrado en la tierra profunda y los cerros gritan su silencio en la oscuridad de la noche.

 


 

[1] Fragmentos del Canto del Viento (Atahualpa Yupanqui)

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La muerte no existe

     dice la Abuela Margarita

 

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya,se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al Consejo de Ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: “No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra”. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto,son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice:

Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.


-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.


-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.


-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. “Yo estoy en ti”, me dijo. “Ya lo sé”, respondí. “Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?”, dijo. “¿Cómo lo hago?”, pregunté.

-Interesante conversación.

-”Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?”.


-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.
 

-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. “Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan”. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: “Ahora me voy a descansar”. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…


-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: “Al anochecer vengan a por mi cuerpo”. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?


-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: “Habla de mí”, así que le voy a hablar de ella.


-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?”, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.


-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…


-¿...?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

 


-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.


-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos sutilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.


-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: “Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré”. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

 

-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: “Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos”. Creo que ese tiempo ha llegado.

 

Publicado por Ima Sánchez

en La Contra, diario La Vanguardia, Barcelona, España

 

 

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Guatemala: ¡barriletes en los cementerios!

                                                                                                 por la Redacción de Adiós

 

Hace unos días recibimos un mensaje en la Redacción y pensamos que a los lectores y lectoras de Adiós, les gustaría compartirlo con nosotras. Por eso decidimos transcribir el texto tal cual era y agregarle algunos comentarios que se nos fueron ocurriendo mientras lo leíamos.

Nos escribió Magdalena Lauletta -una de las diagramadoras de nuestra revista impresa- que no vive en Argentina desde hace ya unos años, y nos decía así: Tengo un notición que les va a encantar. En Guatemala, celebran el 1 y 2 de noviembre ¡remontando barriletes en el Cementerio!

Ella conoce bien nuestros gustos pues además de ser hija de Cristina y sobrina de Mercedes, fue nuestra alumna en aquellos tiempos en que teníamos un jardín de infantes y asistía a nuestras funciones de títeres.  

Continuaba: Hay un pueblito, cerca de la capital, que se llama Santiago Sacatepéquez. Allí, todos los años, los chicos jóvenes fabrican cometas gigantes, mientras las chicas tejen los huipiles en sus telares. Empiezan como dos meses antes, para tener todo listo para el Día de los Muertitos. ¡Miren qué lindo: primero los tejen y después los bordan y no hay un huipil igual que otro! Se los enseñaron a hacer sus madres, y a ellas, las abuelas Y con el mensaje, nos adjuntaba una foto de una tejedora y de una chica con un huipil.

 

 

 

Seguimos leyendo: El 1º de noviembre, las almas de los antepasados quedan en libertad durante veinticuatro horas para visitar el lugar donde vivieron y ver a sus familiares. Y entonces los vivos se preparan para recibirlos; si no lo hacen, los malos espíritus pueden enojarse y perjudicar las cosechas o provocar daños y enfermedades. Así es que las familias van a los cementerios para adornar sus tumbas con flores, llevarles comida y bebidas y celebrar el encuentro.

Nosotras sabíamos de esta antigua tradición precolombina –Cristina la comparó con lo que había visto en México en el Encuentro de la Red del 2005- pero lo que siguió nos sorprendió enormemente.

Una de las ceremonias que ofrendan a los difuntos es remontar barriletes gigantes en el cementerio. Aquí pueden ver la entrada y algunos hilos de barriletes que ya están volando…

 

    

 Los barriletes son el lazo de unión entre los vivos y sus ancestros, entre la tierra y el cielo, así que cuanto más alto lleguen, mejor guiarán a los muertitos para que encuentren el camino a casa. Y además son una señal de que los están esperando y les dan la bienvenida.

En otra de las fotos, pudimos ver el cementerio de Santiago y los barriletes de variadísimos colores, preparados para emprender vuelo.

 

 

Las dos, al unísono, comentamos cómo nos gustaría estar allí y poder vivir esa celebración de vida y muerte tan diferente de nuestra tradición. ¡Qué maravilla recordar a nuestros seres queridos, año tras año, con una fiesta!

El mensaje seguía: El 1º de noviembre, muy temprano, las mujeres suben a la colina donde está ubicado el cementerio, en los alrededores de la ciudad, para adornar las tumbas con pétalos de color amarillo de una flor que llaman la flor de los muertos. Los hombres, en grupos, trasladan los barriletes desde el pueblo y los apoyan sobre una reja que rodea al cementerio. Luego esperan el momento en que el viento es favorable para remontarlos.

 

 

No pudimos dejar de imaginarnos, al leer esto, el espectáculo de ese cielo con todos los barriletes volando y, luego, el colorido de las tumbas cuando aterrizan sobre el camposanto. Leímos apuradas el último párrafo pues ya queríamos empezar a compaginar esta nota.

Bueno, espero que les haya gustado todo lo que les conté. Tomás me dijo que va a darme un video que filmó un amigo suyo, en dónde podrán ver un poco de lo relatado. En cuanto lo consiga se los mando. Un beso enorme para las dos, Magdalena.

        

Para terminar la nota, queremos comentarles que la ciudad de Santiago de Sacatepéquez, a raíz de esta tradición, en 1999 fue declarada Patrimonio Cultural de Guatemala.

Y otra cosa más que nos contaron: el 2 de noviembre, a la noche, cuando los muertitos deben partir, se queman todos los barriletes. Los fuegos se van apagando, señal de que la visita del año ha terminado. Es posible que en la oscuridad de esa noche, mientras duermen, algunos santiaguinos sueñen con el diseño y los colores del barrilete que harán el año próximo.

 

 

 Vista General del Cementerio

 

 

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Sólo la Muerte

Pablo Neruda

  

 Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel al alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

 

 Yo veo solo, a veces,
ataúdes a vela,
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

 A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus vasos suenan
y su vestido suena, callado, como un árbol.

 Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

 Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte está en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando hilo.

 La muerte está en los catres,
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

Este poema pertenece al libro

Residencia en la Tierra 2 (1931-1935)

 

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