|
Cuando
muere nuestra amada mascota
Por
JaneAnn Dow, Ph.D.
Traducción: Claudia Cánepa
Cristales y curación aparte1, deseo compartir
con ustedes cierta valiosa información acerca de la muerte de nuestras
amadas mascotas. A lo largo de los años, he escuchado muchas historias
sobre lo que sucede con el alma de un animal. No fue hasta hace muy
poco que obtuve respuesta a esa pregunta y, como amo a los animales
más de lo que quiero a algunas personas, la publico en mi página web2.
No hace mucho llegó a mi consultorio una amiga que tenía
que sacrificar a su viejo caballo. Su dolor estaba muy presente
mientras nosotras le aplicábamos una serie de cristales, confiando en
que el alma del animal fuese liberada lo más pronto posible.
Justamente cuando la sesión llegaba a su fin, le pedí
información una vez más al Espíritu, sobre lo que ocurre con las almas
de nuestros animales. Hasta ahora se me había dicho que ellas iban
hacia una especie de energía o alma colectiva, pero que a algunas les
era permitido permanecer cerca del plano terrenal. Esto nunca me había
quedado claro. He aquí lo que recibí:
Las almas de los animales que viven en libertad y que nunca
interactúan con los seres humanos van, en efecto, hacia eso que es
llamado un alma de energía colectiva. La chispa de conciencia
que les posibilita la vida en el planeta es atraída hacia ese
reservorio de almas. Ellas nunca llegan a constituir una identidad ni
una individualidad.
Los animales que denominamos nuestras mascotas se
convierten en parte de nuestras vidas. Sus energías se intercambian
con las nuestras y ellos pueden incorporar mucho de nosotros. ¿No han
notado como algunos animales se parecen a sus dueños?
Tuve, durante once años, un caballo llamado Doc. El me
ayudó a superar el terrible miedo a los caballos que sentí a lo largo
de muchos años, como consecuencia de un accidente que casi que me
cuesta la vida. Construimos una relación de confianza mutua, mientras
nos prometíamos, a diario, que ninguno pondría en peligro al otro.
Nuestro vínculo era fuerte. Doc tuvo que retirarse para terminar sus
días en el hermoso rancho de mi amigo Wade, en Tejas. Para mí, fue una
difícil decisión, facilitada por Valerie, una sanadora psíquica animal
que me dijo: Doc tiene una tarea que hacer. Un mes más tarde,
Wade me llamó para contarme que su padre, un hombre bastante
malhumorado y dominante, estaba comenzando a ablandarse y se había
vuelto gradualmente más afectuoso y compasivo. ¡Claro, esto es
gracias a Doc! interrumpí abruptamente en el teléfono. ¡Doc
llevaba consigo mi energía, hasta el punto de poder sanar gente, sin
los cristales! Así, Doc encontró su tarea en esta vida y aún continúa
sanando a esa maravillosa familia.

Hace unos pocos años, me fue obsequiada una bellísima perra
Standard Poodle, llamada Madeleine. Yo la miraba fijamente a
los ojos y me quedaba perpleja del poder y de la intención de su
mirada, así como de su noble porte. Frecuentemente le decía: ¡Madeleine,
eres tan especial! Me siento honrada de tenerte en mi vida. No
vivió mucho tiempo; cuando tenía casi tres años, se comió una planta
entera de geranio, sin que yo me enterase. El mismo día, se puso
mortalmente enferma y poco después supimos que no podíamos salvarla.
Quedé anonadada, ¡quería que ella regresara pronto, en algún otro
animal! Meses después, tuve un sueño en el que Madeleine aparecía
diciendo: Mami, no sigas intentando encontrarme. No voy a
volver; puedo protegerte mejor desde aquí. En aquel momento, no
tuve la menor idea de lo que quiso decirme, pero hoy día lo sé.

Las almas de los animales que interactúan con los seres
humanos, en forma significativa, son totalmente diferentes. Cuando
mueren, sus almas se unen a las auras de sus seres humanos para
acompañarlos como guías, protectores, o como espíritus amados. Mi
primer pensamiento fue: ¡Debo tener una enorme protección animal!
¡Con lo que he querido a los animales toda la vida! (¡en este
preciso momento tengo dos caballos, tres perros, un gato dominante y
doce pájaros de variados colores y tamaños!).
Qué reconfortante es saber que el compañero que amas
permanece aún contigo, aunque sea de otra manera. A menudo, veo a
alguno en especial en el rabillo del ojo o lo encuentro retozando en
algún sueño, sin nunca entender cómo ni por qué.

Cuando eliges un compañero animal, en un negocio de
mascotas, en un corral, en una camada de cachorros o encuentras un
alma perdida, la conexión no se da inmediatamente, casi nunca. Lleva
tiempo que sus energías y las nuestras se armonicen y se vuelvan una.
El Espíritu utiliza a nuestros animales de compañía como una forma de
estar cerca de nosotros, de protegernos o de guiarnos. ¿No te
maravilla que un animal se te quede mirando fijamente a los ojos o
trate de alegrarte o parezca deprimido cuándo tú lo estás? Es posible
que por tu mascota pasen muchas más cosas de las que puedas percibir o
comprender.

Sinceramente, espero que esta información sirva de ayuda a
aquellos de ustedes que estén sufriendo por la pérdida de una mascota.
Su muerte nos brinda la oportunidad de condolernos por personas
fallecidas, no emparentadas, o por temas que han llegado a su fin.
Recuerdo que mientras sostenía a mi querido periquito, el Sr. Maude, y
sollozaba descontroladamente, descubrí que en realidad estaba llorando
por todos los niños que había ayudado a morir a lo largo de los años,
durante mi primera etapa de trabajo como tanatóloga, asesorando sobre
la muerte. Dios lo bendiga.

Actualmente mi vida está dirigida por una Papillon, llamada
Lili. Ella observa cada uno de mis movimientos, se sienta en mis
cursos sobre cristales, generalmente sobre los regazos de quienes
parecen atravesar una difícil experiencia de vida. ¡Es verdaderamente
mi alter ego espiritual!
Si están sufriendo por la pérdida de su mascota, intenten
concentrarse en la idea de que ellos nunca los abandonarán por
completo. Están todavía con ustedes, aunque no puedan verlos. Su
muerte no es muy diferente de la de un miembro de la familia o de un
amigo.
A veces, sus almas regresan en otro animal. Estén atentos a
esto, cuando busquen un nuevo amigo. Su corazón les avisará cuando
esté cerca.
1
JaneAnn Dow,
Doctora en Tanatología, es junto con su amiga Katrina Raphaell
una de las especialistas más reconocidas en la terapia de sanación con
cristales. En su rancho de Santa Fe, USA, Red Cloud Ranch vive, con su
esposo Scott, dos caballos y rodeada de mascotas.
2 Su sitio web:
http://www.janeanndow.com/
adios@fibertel.com.ar
subir
|