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Dos trágicos sucesos nos llenan de dolor ¿Qué podemos hacer con esta tristeza que nos conmueve a todos?
He aquí el sentido de la religiosidad en forma amplia, donde pasa a segundo plano el tema de clasificar las creencias y de cumplir los preceptos y hace falta priorizar los principios comunes a todos los seres humanos, esos que nos llevan a darnos cuenta de que somos: Uno, en nuestra humanidad. Situaciones como las vividas este fin de año, nos hacen tomar conciencia de que los otros son nuestros hermanos. Todos podemos reencontrarnos en esta dimensión ecuménica, dónde la pertenencia a cada religión no excluye a las otras sino que las convoca y las incluye en las prácticas comunes de amor al prójimo. Sentimos un dolor inmenso ante la noticia de la muerte de tantos niños, jóvenes y adultos en el maremoto asiático y pocos días después se acrecienta el duelo con otra noticia: Incendio en Buenos Aires durante un recital de rock: 188 muertos y 700 heridos…
Ninguna palabra
podrá describir lo que nos pasa en el corazón. Les proponemos que nos
manden breves mensajes para sentir que estamos juntos, que estamos
conmovidos. Acompañarnos, aliviarnos, esa es la propuesta… Mensajes de los lectores Para facilitar la lectura, sintetizamos algunas cartas
Plegaria con dolor A cada rato me encuentro llorando. Me siento unida a esas familias que perdieron a sus hijos y no pueden encontrar una explicación para aliviar ese dolor. Podría haberles sucedido a mis hijos, pienso, y doy gracias porque aún viven, porque la vida nos permite mantener el corazón abierto para seguir, en el presente, con ganas de vivir y de acompañar. Que el llanto nos vaya limpiando los ojos para ver más claro, para reconocer la profundidad del amor y la fuerza de la vida. Mónica M (Berazategui) CON MI MAYOR PESAR
En estos momentos de dolor, sólo la amistad y el recuerdo de los
buenos momentos pasados, con los que ya no están; los conozcamos o no,
nos pueden ayudar a superar tanta angustia e impotencia. Por que
seguro que sentían las mismas cosas que nos unen a todos los seres
humanos. Seguro que
tod@s
ell@s
desearían que los recordásemos en sus buenos momentos.
Miguel Sanza
aunque nos hablen muy bajito Tanto dolor no resiste consuelo terrenal porque la realidad de lo que pasó es demasiado irracional. Pero algo quiero transmitir; cierta vez que estaba desconsolada alguien me alcanzó una lámina que junto a la imagen de la Virgen decía: Si crees en Maria, sabrás lo que es un milagro. El único milagro posible, en el dolor individual, es el consuelo y que cicatricen las heridas. Y como sociedad, el milagro sería que tanto dolor no fuera en va-no, que se valorara la vida antes que la recaudación o el éxito. Ya sea que la naturaleza tan bella y caprichosa a veces se cobre vidas o que la sociedad nos deje impotentes, desvalidos, busquemos en la fe las respuestas porque aunque nos hablen muy bajito, nuestros hermanos mayores siempre están. Sylvia Rosario-Santa Fe
FIN DE AÑO CERCA DE LA TRAGEDIA DE CROMAÑON Tengo la esperanza de que la comunión sublime que vivimos en esas terribles horas nos haya hecho mejores personas porque del desconsuelo, la pena y la tristeza también se desprenden la entereza y el amor por el prójimo. Un abrazo grande. JL, Chacarita, Ciudad de Buenos Aires Nunca debió pasar Las tragedias tienen tanta magnitud que aceptarlas significa aprehender con ellas, hermanados en el dolor y la lucha ante tanto horror. Nunca debió pasar. Todos somos responsables de la sociedad que construimos cada día. María Elena, Ciudad De Buenos Aires Los tiempos en que vivimos La muerte es un hecho espiritual, tan inexplicable como la vida misma. Nos resulta difícil aceptarla en cualquier momento, en la ancianidad, en la juventud o en la niñez. Nunca es bienvenida cuando tal vez no estén claros los valores de la trascendencia y espiritualidad de cada ser, la razón de nuestra permanencia aquí en la tierra y el propósito de Dios para cada una de nuestras vidas. Los tiempos en que vivimos nos llevan fácilmente a buscar que deseamos y a intentar trazar un camino de cómo lograrlo. La realidad de la cuestión es que debiera importarnos poco lo que deseamos y pensar qué espera Dios de nosotros y conforme a eso vivir. Sólo así entenderemos el placer, el dolor y cualquiera de las situaciones que se encuentren dentro de este amplio espectro de situaciones. Tal vez ahora, frente a estos dos grandes acontecimientos podríamos cambiar la pregunta: en lugar de ¿POR QUE? que tal si nos preguntamos ¿PARA QUE? Allí seguramente está la respuesta. Eduardo M. Capital Federal
EN CARNE VIVA
Poco a poco van pasando el horror y el estupor que nos
causaron el incendio en el boliche el 30 de diciembre... Hay muchas
cosas dichas y no dichas; mi esperanza, más allá de los análisis
políticos, ideológicos, reclamos de justicia, todo lo que sin duda
compartimos, es que este horror nos haga crecer como sociedad. Este
hecho ha producido uno de esos momentos de la historia, en los que, a
mi criterio, se corre el velo y se puede ver (lo que no
queríamos ver, no soportábamos ver, o veíamos y no sabíamos que
hacer)... Francamente me siento en carne viva, pero mantengámonos
unidos, comunicados, que a pesar de las incertidumbres, creo que es la
forma de encontrar el camino. Ya es hora de que los adultos seamos
adultos y ayudemos a los jóvenes a crecer, transmitiendo la
experiencia, con la autocrítica de nuestros errores y aciertos, para
que logremos que toda esta sangre y toda la que ha corrido en nuestra
querida Patria no sean en vano. Silvia P.
Ciudad de
Bs. Aires
Queridas chicas: Una amiga me mandó este poema, que creo vendría bien para publicar en Adiós. Cariños, Elais, Ciudad de Buenos Aires CARTA DEL POETA DE ANGOLA MANUEL DE SOUSA PARA EL PUEBLO ARGENTINO Y PARA LOS FAMILIARES DE LAS VICTIMAS DEL INCENDIO DE LA DISCOTECA Muy Digno Hermano Amigo y Poeta Alberto Peyrano: Quieras, como representante del Buen Pueblo Argentino y de todos los Respetables Padres y Madres que perdieron a sus queridos Hijos e Hijas en este tan trágico accidente en Buenos Aires, aceptar mis más profundas Condolencias, aquí desde Angola y de parte de todos los Angoleños, solicitando el favor de que procedas a entregar o depositar este mi sencillo poema, en el lugar donde estuviera el Libro de Condolencias en Homenaje a aquellos amados jóvenes que ahora han partido para unirse a la Luz Mayor del Señor de la Creación... no sin antes, sobre todo, concederme el favor de traducirlo. Paz Profunda a las almas de todos aquellos Jóvenes Estudiantes, con tanto dolor compartido... Manuel de Sousa Luanda - Angola
No Llores Argentina... ...No llores Argentina... Pero Si no consigues evitarlo Por ser esta pérdida Tan cruel, Llora aquí En mi hombro amigo. Llora todas tus penas, Llora tu dolor. Alivia este vil sufrimiento. Déjame acariciarte Ponerte la mano en el corazón Cobijándolo, Apretado... En mi regazo Para que el mío Con compasión Acaricie Con su vibrar Las heridas Ahora abiertas Del tuyo Que llora Por esa Tan Implacable fatalidad Infligida Por el inescrupuloso Destino... En este maravilloso Crepúsculo... Espinoso a veces Al que Llamamos Vida...
Ven No reces más Y acepta esta Rosa roja Que mi mano apenada Y trémula Tiene para enjugarte Las lágrimas que viertes Sin parar Por tan trágico momento De llanto Pesar y sentimiento... Que a mí Muy adentro También Mucho me duele Y me corroe...
Aún estamos viviendo, con nuestros ojos y mentes, tan gigantesca Desgracia Natural, con centenas de millares de muertos, en el Sudoeste Asiático, cuando con tan poco tiempo y con pocas horas para el inicio del Año Nuevo, sucede esta lamentable y cruel tragedia fatídica... En este momento tan triste, además de continuar permanentemente con nuestro Pensamiento y Sentimiento puestos en la solidaridad con todos aquellos que perdieron familiares en el Apocalíptico Tsunami del Pacífico, estamos junto a todos los Nobles Argentinos que lloran la pérdida de sus muy queridos hijos... 31 de Diciembre de 2004, en este Año Viejo que en pocas horas ya se va...
MILENA Y NOSOTROS (Por indicación de un amigo comparto mis sentimientos y reflexiones, Marcelo)
¿Qué decir? Si estas cosas siempre le suceden a los demás. Y vamos perdiendo sensibilidad. Insensiblemente. Pero nunca de la boca para afuera. ¿Cuánto deberíamos aprender de la milenaria sabiduría budista? Que nos enseña la compasión. Que no es otra cosa que ponernos en el zapato del otro. Vamos perdiendo esencia. Y comunicación. En el mundo del todo ya. Vemos caer el edificio emblemático de la modernidad, con miles de persona dentro. En vivo y en directo. Sólo nos falta estar masticando pop mientras vemos la escena. Después se destruye una ciudad tras otra. Dicen que matan rebeldes irakíes. Y seguimos perdiendo humanidad. Y pasan los días, y perdemos la cuenta. Y cada vez nos alejamos más del homo sapiens, en plena revolución informática y científica. Vaya paradoja. Hace poco el insuceso fue en Asia. Los muertos también siempre ascienden, pero esta vez de a diez mil. Perdemos toda noción. ¿Existe algún algo entre nosotros cuando escuchamos que los muertos pasan de 30.000 a 50.000, de estos a 80.000 y de allí a los 130.000? Claro, estamos tan lejos. El 31 de diciembre de 2004 llego a mi trabajo en la mañana. Un compañero me cuenta lo que acaba de ver en Crónicas. Con un dejo de sorna le contesto: Ya consiguieron material para el fin de año, justo que no tienen como llenar el espacio en un fin de año. ¡Cuánto espacio ha ganado la prensa amarillista! Con ese tono de ¿Viste que horrible lo que pasó en Buenos Aires? llegué hasta el 2 de enero. En que Lili comparte su tragedia y su dolor: Milena estaba en la discoteca en ese momento. Y no está más con nosotros. Un balde de agua fría fue el corolario de un día de bochorno. Pasé de los 30º a la temperatura de la Antártida. Dejó de ser cosa que le pasan a los demás. Ahora lo siento en carne propia. Duele. Mucho. Con sus 23 años, Milena era un ser lleno de vida, con sus alegrías y dolores, con sus experiencias duras y sus ganas de vivir. Con sus esperanzas y sus desesperanzas. Con todo un pasado que le era propio y un futuro que le pertenecía. Del cual fue y fuimos despojados. Espero que en Argentina vayan hasta lo último con este caso. Con el que pagó la coima y con el que la recibió. Con el que habilitó el local y con aquel que lo transformó después de su habilitación. Con el que tiró un petardo en un local cerrado y con quien no abrió las puertas. Pero estas personas, no son más que uno de nosotros. El cambio es cultural. Si sólo llegamos hasta allí, hasta esas personas concretas, poco habremos avanzado como sociedad. La cultura del justo la quedó o mirá con que probabilidad puede pasar debe ser erradicada. Y aprender a usar nuestro discernimiento para actuar conforme a nuestra conciencia. Juan se estará preguntando. ¿Por qué quiso Dios / el Destino / el Azar / o como cada quien según su creencia indique / permita que haya pasado esto? ¿Por qué justo yo no estaba allí con ella? ¿Por qué Milena justo estaba allí? Preguntas sin respuestas. Milena no se fue sola. Se llevó un pedazo grande de Juan. Y de todos y cada uno de los que la conocimos. Pero espero que el dolor de la partida de Milena, de este plano, no sea en vano. Que nos ayude a reaccionar. Que nos deje vernos con sus ojos, allá donde nos esté mirando. Que nos permita sensibilizarnos con su corazón, allá donde ahora esté latiendo. Que nos permita evitar que en el futuro otras Milenas partan innecesariamente, quebrando tantas familias. ¡Y cómo se puede mejorar una sociedad, una familia, una persona tan sólo con un cambio de actitud y de conciencia!
Marcelo, Capital Federal
Solidaridad espiritual Les envío estas ceremonias de El Mensaje de Silo, para ser utilizadas según la ocasión. Adhiero a su propuesta de unión en estos momentos,
Catalina, Ciudad de Buenos Aires MuerteLa vida ha cesado en este cuerpo. Debemos hacer un esfuerzo para separar en nuestra mente la imagen de este cuerpo y la imagen de quien ahora recordamos... Este cuerpo no nos escucha. Este cuerpo no es quien nosotros recordamos... Aquel que no siente la presencia de otra vida separada del cuerpo, considere que aunque la muerte haya paralizado al cuerpo, las acciones realizadas siguen actuando y su influencia no se detendrá jamás. Esta cadena de acciones desatadas en vida no puede ser detenida por la muerte. ¡Qué profunda es la meditación en torno a esta verdad, aunque no se comprenda totalmente la transformación de una acción en otra! Y aquel que siente la presencia de otra vida separada, considere igualmente que la muerte solo ha paralizado al cuerpo; que la mente una vez más se ha liberado triunfalmente y se abre paso hacia la Luz... Sea cual fuere nuestro parecer, no lloremos los cuerpos. Meditemos más bien en la raíz de nuestras creencias y una suave y silenciosa alegría llegará hasta nosotros... ¡Paz en el corazón, luz en el entendimiento!
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